Las cualidades de un buen conductor


Todos piensan que son un buen conductor. Pero, conocer el embrague del pedal del freno no necesariamente te convierte en un buen conductor. Es una habilidad que exige perfeccionar y pulir constantemente, y tiene mucho más que ver con el carácter y el tipo de personalidad de lo que uno pensaría.


Actitud


Si no tiene la actitud correcta, no importa cuánto conocimiento o habilidad tenga, no será un buen conductor. El objetivo es mantener la calma y la tolerancia en todas las situaciones.


Del mismo modo, los conductores que tienen demasiado miedo generalmente no son buenos conductores. La clave es no entrar en pánico en situaciones de emergencia y tener la presencia mental para decidir y ejecutar la mejor acción para ese momento. Un buen conductor también será consciente de sus malos hábitos y se esforzará constantemente por superarlos.

Vinculado a esto está la constatación de que siempre hay algo que aprender. Nadie es perfecto, así que aprende de tus propios errores y de los errores de los demás.


Ser cortés con otros usuarios de la carretera también es muy importante. Eso significa coexistir con todos los demás usuarios de la carretera, incluidos los motociclistas, ciclistas y peatones. Agitarse, impacientarse y enojarse puede tener consecuencias desastrosas. Date cuenta y acepta que compartes el camino con otros, y actúa y reacciona en consecuencia. No solo será un mejor conductor, sino también un conductor más seguro.


Habilidad


Alguien que conduce, frena, cambia de marcha y acelera suavemente es un buen conductor. La conducción suave también ejerce mucha menos tensión en la mecánica de un vehículo, evitando así averías innecesarias e inconvenientes.


Es importante que los conductores empleen la conducción defensiva cuando están en la carretera. Se trata de reconocer y reaccionar ante posibles situaciones antes de que sucedan en interés no solo por su seguridad, sino también por la de otros usuarios de la carretera. Al actuar en situaciones futuras de manera oportuna, se convertirá en un conductor más fluido. En otras palabras, sea proactivo.


Para ser un buen conductor, debe ser capaz de anticipar lo que harán otros usuarios de la carretera. Si sabe dónde buscar, verá pistas por todas partes: peatones que podrían estar a punto de correr hacia la carretera, niños jugando en el pavimento, agua o elementos en la superficie de la carretera, o animales callejeros. Todas estas son señales para darle información sobre la cual actuar. Esté atento y tenga cuidado, ya que esto lo convertirá en un mejor conductor a largo plazo.


Conocimiento


El conocimiento se define como lo que se aprende, se entiende o de lo que eres consciente. Un buen conductor sabe lo que conduce a accidentes (actividades de distracción, soñar despierto, fatiga) y, por lo tanto, es más consciente de cómo evitar o minimizar estos riesgos. Un buen conductor también conoce sus limitaciones, física, mental y emocionalmente, y sabe cómo superarlas.


Al conocer las habilidades y deficiencias de su vehículo, estará mejor equipado para responder a situaciones potencialmente peligrosas. ¿Su vehículo tiene suficiente potencia para ejecutar maniobras de paso de manera segura y oportuna? ¿Qué tan difícil es pisar los frenos para detenerse por completo? ¿Su vehículo está equipado con frenos ABS o necesitará aplicar el freno de cadencia? ¿Hay otras ayudas para el conductor, como el control de estabilidad y el control de tracción, que deben tenerse en cuenta?


Un buen piloto no es necesariamente la persona con reflejos de fracción de segundo, la vista de un halcón y el talento de un piloto de carreras. Un buen conductor es cualquiera que entiende que todos los usuarios de la carretera tienen la responsabilidad mutua de obedecer la ley y las reglas de la carretera. Es cualquier persona desinteresada y que respeta los derechos de los demás.

Esforcémonos todos por ser mejores conductores. No requiere tanto esfuerzo y tiene beneficios de largo alcance para todos.

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